El origen de las Exposiciones Caninas

Fuentes: http://www.thedogpress.com/ClubNews/History-of-Dog-Shows_Fallon-076.asp Jackson, Frank (1990). Crufts. London: Pelham Cotterel, A.(2014). Enciclopedia Mitologia Universal. Parragon Web oficial Kennel Club Web oficial RSCE Web oficial FCI. Imágenes facilitadas por el autor.
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Desde hace mucho tiempo, cada día más, la gente al saber de mi vinculación y pasión por los perros y en concreto los Dogos Alemanes, me plantean cuestiones de todo tipo. Algunas provocan una sonrisa ingenua casi de manera automática, otras llegan a molestar por la intención perniciosa que se llega a vislumbrar y las restantes, las más numerosas, te dejan casi sin poder reaccionar por lo peregrino de su planteamiento. Sea como fuere podemos concluir que sobre el tema canino hay una incultura que roza lo vergonzoso en los tiempos que corren, no por la parte académica que toca a unos pocos por nuestra profesión u opción personal sino porque llevan con nosotros miles de años y apenas alcanzamos a comprender sus características más básicas y el sentido que tienen en nuestras vidas. Siguiendo esta línea tenemos una obligación para con ellos que es

ineludible. Sería como si en nuestro hogar nos percatáramos de un mueble que ha estado siempre ahí pero que nadie recuerda como llegó, para que sirve, de quién es etc.


Entre las cuestiones más recurrentes o llamativas podría indicar las siguientes:

  • -¿es cierto que Hitler “inventó” el Dobermann?
  • -¿Por qué les crece el cerebro a los Dobermann hasta volverse locos y atacar a cualquiera que se le cruce?
  • -¿Qué raza es la más peligrosa?
  • -¿de qué “marca” es ese perro?
  • -¿qué licor llevaban los San Bernardos en su barrilito?
  • -¿Cuál “puede” más: un Pitbull o un Dogo alemán?
  • -¿Cuántas razas de perros hay en el mundo?
  • -¿hay perros famosos?
  • -¿alguien importante en la historia ha sido un gran amante de los perros?
  • -¿ha habido razas de perros que se hayan extinguido como los Dinosaurios?
  • -¿Por qué son tan caros los perros ahora cuando antes en los pueblos se regalaban?
  • -¿se puede vivir de las exposiciones caninas y de la cría de perros de raza?
  • -¿sabemos con certeza qué personas concretas han desarrollado las razas actuales?
  • -¿Cuánto “gana” el perro que gana en una exposición?


Podríamos seguir con una lista casi interminable. Se puede ver claramente que no hay mucha cultura al respecto, por no decir que el desconocimiento es casi abrumador y las consecuencias que ello deriva sumamente peligrosas.

Con lo citado hasta ahora podríamos iniciar una cadena de artículos esclarecedores que nos ocuparía largo tiempo. Ciertamente a todos alguna vez nos han venido a la mente estas u otras preguntas sobre el tema. De momento, nos centraremos en estas líneas en una sola cuestión: Origen de las Exposiciones Caninas.

Cuando se me pidió este encargo, me planteé qué era lo que la gente en líneas generales le gustaría saber, o mejor, le vendría bien saber. Aunque parezca una obviedad empezaré aclarando qué es un perro, como especie animal. Posteriormente esbozaremos cómo fueron los inicios en la relación del hombre y cuáles fueron los primeros tipos de perros en las sociedades humanas más importantes en su época y finalizaremos con los inicios de las  exposiciones caninas, la instauración del estándar de raza y la reglamentación actual con la creación de una institución a nivel mundial.


Diversos autores afirman que el origen de los canidos domésticos se remonta hace 20.000 años con el Cynodictis. En el esquema muestro un pequeño árbol genealógico del perro:





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Tras los últimos hallazgos arqueológicos en diversos yacimientos de Europa y Asia parece haber un cierto consenso en datar la primera relación hombre-perro hacia unos 12.000 años. En diversos libros podremos ver que esta cifra oscila de entre los 10.000 y 15.000 años.

Con la evolución de los diferentes homos ya en el periodo Neolítico, los asentamientos humanos eran cada vez más frecuentes. Aunque se continuaba con la caza, la agricultura y la ganadería se abrían paso cada vez más. Del mismo modo se generan herramientas y objetos de todo tipo. En estas incipientes sociedades se empezó a ver a un tipo de animal que solía merodear los poblados para alimentarse como algo más aparte de una posible presa, que también eran cazados para comer, sino que en ocasiones cogían cachorros de estos primitivos canidos, al igual que de otras especies, a modo de juguete o entretenimiento, criándose en el seno familiar.

Aunque hubo cierta polémica de si el perro domestico derivaba del lobo o del chacal, al día de hoy ha quedado sobradamente demostrado que proviene de un tipo de lobo asiático de tamaño no muy grande ( Canis lupus pallipes) localizado por la zona de la actual India.Este animal merodeaba los asentamientos humanos para obtener alimento fácilmente e incluso seguía a los cazadores humanos, colaborando indirectamente, con la seguridad que al no poder llevarse la pieza cazada en su totalidad podrían conseguir alimento sin necesidad del enorme esfuerzo y riesgo para la propia vida que suponía darles caza por sí mismos.

Esta relación de conveniencia fue tornándose poco a poco en una simbiosis voluntaria y fructífera de modo que los perros ayudaban a los hombre en la caza aprovechando sus naturales facultades (oído, olfato, velocidad etc…) e incluso les alertaban de noche de posibles peligros como osos, grandes felinos u otros depredadores y a cambio los perros obtenían seguridad, cobijo y alimento de forma regular.

Se cree que la domesticación como hoy en día la entendemos no costo más de entre 7 a 9 generaciones. Nótese que la actual norma para que un grupo étnico alcance el estatus de raza no difiere mucho del origen.

De cómo fueron a partir de ahí evolucionando nuestros perros, la respuesta es sencilla. No lo sabemos con seguridad. Se tienen indicios más o menos fundados con algunas razas muy estudiadas y características pero en general debemos concluir que NO LO SABEMOS. Las razas nórdicas de trineo deben su nombre a la tribu con la que se les encontró por primera vez pero no conocemos cómo fue su proceso de conformación como raza (Samoyedo, Husky o Malamute entre otras), muchos Terrier y otras variedades británicas deben su nombre al noble que la desarrolló, la función que realizaban o por la localidad de origen: Sealyham Terrier, Yorkshire Terrier, Setter Gordon o Irishwolfhound.

En el resto de países se siguió con la misma norma o incluso se les denominó por alguna cualidad que hacía al animal especial: Mastín (del latín mansietus, domesticado) o Podenco (del griego podenkós, pies ligeros o ágil).

Se cree que el origen de nuestras razas actuales son el Dogo del Tibet, para razas grandes, el Terrier del Tibet, para razas pequeñas y un tipo de Lebrel asiático para el resto de razas semejantes.

Sea como fuere, el comercio por el Mediterráneo no consistía únicamente en cereales, metales o telas. Los animales constituían una fuente de ingresos nada desdeñable. Fenicios, cartaginenses y griegos, entre otros, contribuyeron con sus intercambios comerciales a la difusión de diversos tipos de cánidos. Estos se fueron cruzando con perros locales conformando una raza autóctona nueva. Si comparamos un Podenco canario y un ibicenco o un Dogo canario y un Ca de Bou veremos grandes similitudes.

En el Egipto de los faraones se conocían cuatro razas: Lebrel, un perro paria semejante al Dingo, el Moloso y el Perro de Guarda (animal de pequeño tamaño y pecho casi rozando el suelo que alertaba de la llegada de intrusos a las casas).

Aristóteles cita a siete razas: el Epiro (pastor de buen tamaño y gran resistencia y fuerza), el Meliteo (posible origen del actual Maltés), los perros de Laconia (perros de guarda), Molosos, perros de Cirene, perros de Egipto y perros de la India. En otros textos se puede ver que en la Grecia clásica se clasifican por los usos que se les daban a los distintos canes, resultando igualmente siete variedades.


Sin duda alguna los animales favoritos por las clases altas y los guerreros eran los famosos Molosos griegos. Deben su nombre a la región griega de Molosia. Cuna de Olimpia, mujer de Filipo II, y de Alejandro Magno, su hijo. De éste último sabemos su amor incondicional que sentía por Periles, su querido moloso que murió en la conquista de la India. Se cree que estos enormes y poderosos molosos derivaron de los perros grandes y fuertes que trajeron los persas con Jerjes I al frente para las guerras Médicas, era el llamado Moloso Mesopotámico.


Dando un salto en la historia y situándonos en la edad media, vemos como nuestro querido amigo sufre altibajos según cambia el pensamiento de la sociedad de la época. La religión y el tipo de sociedad estamental juegan un papel crucial en la conformación y distribución de diversas razas. Así tenemos que un campesino tenía prohibido poseer un perro tipo Mastín o Dogo ya que podía protegerle contra los recaudadores de los abusivos impuestos o cazar con él un ciervo, actividad únicamente contemplada para los nobles y el Rey. Si alguno era descubierto con un animal de estas características, debía entregarlo a su señor o si prefería quedárselo por el amor que le profesaba como un miembro más de su familia, le cortaban la mano para que así el animal no pudiera correr y servir para la caza mayor a su amo. Proliferan por tanto razas de porte más modesto y fáciles de mantener. Serían el tipo Podenco, perros de caza tipo Spaniel, Bracos y Grifones. Igualmente útiles para caza menor pero sin los inconvenientes de los grandes perros de guerra o lebreles de gran talla.


Con la edad Moderna se configuran grandes ganaderías legado de los nobles de tiempos pretéritos que de algún modo conservan ciertos privilegios. Surge también una nueva clase social a raíz de los frutos del comercio: la burguesía. De esta manera se favorece la aparición o consolidación de razas para el pastoreo. Con la bonanza económica de los nuevos tiempos y la conformación en política de la Corte, los animales más menudos que en algunas ocasiones servían para el control de roedores, pasan a ser meros acompañantes de lujo de damas y cortesanas. Incluso la realeza gusta de acompañarse de sus queridas mascotas allá donde iban, incluso se hacían retratar con ellas. Recordemos que la palabra mascota proviene del francés mascotte, amuleto o lo que da buena suerte al que lo lleva, en el caso de los animales, al que lo acoge en su hogar.



Como hemos visto, aparecen de uno u otro modo prácticamente todos los tipos de perros que hoy en día conocemos en los diez grupos en los que se engloban. Para ello han colaborado tanto nobles como plebeyos, hombre y mujeres. Lamentablemente podemos circunscribirnos a Europa continental y el Reino Unido prácticamente. El resto del mundo apenas tiene razas propias significativas en comparación al viejo continente. Las razones son varias. La estabilidad política, economía propicia y sobre todo, la visión que se tenga del perro en esa cultura. Por desgracia en muchos lugares se le ha visto como un animal impuro, indigno, lo más bajo y por ende objeto de toda tropelía imaginable.

Las distintas variedades hasta ahora comentadas surgen por la utilidad que prestaban al hombre y las menos, por las simpatías despertadas a estamentos poderosos de la sociedad del momento. En ningún momento se rigen por criterios científicos para perpetuar un tipo de perro u otro. Si el perro caza, se queda, si no vale para nada “me deshago de él”. Este mismo criterio es aplicable a pastores y perros de guarda y defensa.

No fue hasta el s.XIX en Inglaterra que esto cambiaría. Como dijimos anteriormente, el ganado adquiere gran importancia de modo que grandes señores con castillo incluido, tan solo contaban con sus vastas tierras, su prestigio heredado y sus cabezas de ganado. No poseían pecunio alguno. Una epidemia acababa con sus enormes “fortunas” en semanas. Era por tanto que las ferias de ganado fueran tan populares y se manejaban grandes cantidades de dinero en metálico. Tanto terratenientes como pequeños propietarios eran asiduos de dichos eventos y por supuesto iban acompañados de sus fieles perros. La función era doble: ayudaban a persuadir a posibles ladrones tras los acuerdos en la feria y después de una buena jornada de compra-venta de ganado podrían ganar unas libras más  apostando por su amigo en el Pub. Es así como comienzan las primeras “competiciones” de nuestros perros. En el pub del lugar con los amigos y alguna pintas de cerveza. Alguno de ellos que poseía gran consideración en el grupo, honradez probada, grandes conocimientos e imparcialidad dictaba quien era el mejor perro de entre varios de los parroquianos que estaban porfiando al respecto. La pasión de los ingleses por apostar por prácticamente todo lo imaginable es legendaria. Las peleas de perros contra osos, toros, otros perros o incluso un número considerable de ratas en un tiempo determinado se hacen cada vez más populares. El foso de arena donde se les hacia luchar en ingles se decía pit, toro se dice bull y perro en lengua inglesa, entre otros vocablos, es dog. Combinen a ver si les suena alguna palabra que hayan creado ¡Efectivamente, ese fue su origen! Por fortuna las leyes cambiaron este panorama. Aun así nadie se preocupó hasta ahora por determinar de manera técnica que características raciales debían cuidarse para que un tipo de perro concreto no se perdiera por bastardeo. Surge de esta manera la idea de ponerlo por escrito, detallando desde la punta de la trufa hasta el rabo, desde la cruz hasta los pies, cómo debía ser un tipo concreto de perro y lo que se debía evitar a toda costa para no perder aquellas características que lo habían hecho merecedor de perpetuarse a nuestro lado para el resto de nuestra historia. A este documento oficial se le llamó Estándar y al árbol genealógico de un animal concreto que aseguraba su procedencia: Pedigrí. Esta palabra proviene del francés pied de grue (pie de grulla) y se tomo de la tradición de los criadores de caballos de ir apuntando los cruces que hacían de sus ejemplares más importantes de modo que el potrillo ya nacía con carta de presentación y por lo tanto, se podía esperar algo de él y su valor era mayor. Hacían una serie de esquemas en forma de árbol que asemejaba a las patas del ave, donde iban apuntando el nombre de los padres, abuelos etc.

La primera exposición canina tal y como la conocemos hoy tuvo lugar en la localidad inglesa de Newcastle upon Tyne en 1859.


Dado el auge que tenían las mascotas en casi todos los países de Europa, surge la idea empresarial de crear fábricas de alimentos para ellos. La fábrica inglesa de comida para mascotas Spratt´s tiene la genial idea de contratar a un joven entusiasta llamado Charles Cruft. Este joven emprendedor llego a ser director general de la empresa y fue enviado a Francia por motivos laborales. A pesar de ser inglés, le encargaron organizar su primera exposición canina en la Exposición Mundial de Paris en 1878.



Una vez regresa a su país organiza cuatro exposiciones más. Fue tal e éxito de asistentes y la expectación que despertaba que decide crear su propia exposición canina en 1891. Fue la primera Cruft´s dog Show. Organizó más de 45 exposiciones caninas hasta el día de su muerte por un infarto de miocardio el 10 de septiembre de 1938.

También organizo dos exposiciones felinas en 1894 y 1895.

Curiosamente dicen de él que jamás poseyó un perro a pesar de colaborar con varios club de razas como los clubs de Schipperke, Carlino y Borzoi, entre otros. Fue propietario de un gato al parecer. En unas memorias publicadas póstumamente admitió haber tenido un San Bernardo.

Su mujer Enma continuó con las exposiciones pero tras la exposición de 1939 vendió los derechos a la Sociedad canina Inglesa (The Kennel Club).

No hubo más exposiciones hasta 1948 debido a la Segunda Guerra Mundial. El nombre de la exposición permaneció como en sus comienzos pero en 1974 se abrevió pasando a ser conocido como simplemente Cruft´s hasta el día de hoy.

Es a este hombre al que debemos los eventos que hoy conocemos como exposiciones caninas, donde se valora el trabajo de muchos criadores serios y se perpetúan ejemplares dignos de admiración.



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Llegados a este punto nos habremos percatado del ingente trabajo logístico que conlleva preparar una exposición donde acudirán miles de personas y sus canes.

El organismo que a nivel mundial vela por la buena marcha de la cría responsable de perros de raza es la denominada Federación Cinológica Internacional (FCI).

Están adscritos a ella unos 84 países más los que se irán incorporando paulatinamente según cumplan una serie de requisitos que la organización impone. Cada país es responsable de redactar sus estándares de raza. Los responsables de velar para que no se desvirtúen las razas puras son los jueces caninos y están obligados a dominar al menos uno de los idiomas oficiales del mundo canino: inglés, francés, alemán y español.

La FCI fue creada el 22 de mayo de 1911 con el objetivo de fomentar y proteger la cinología y los perros de pura raza por todos los medios que encuentra deseables. Tiene su sede en la ciudad belga de Thuin.

Los países fundadores de la FCI fueron:


  • Alemania (Kartell für das Deutsche Hundewesen en und Die Delegierten Kommission)
  • Austria (Osterreichischer Kynologenverband)
  • Bélgica (Société Royale Saint-Hubert)
  • Francia (Société Centrale Canine de France)
  • Países Bajos (Raad van Beheer op Kynologisch Gebied in Nederland)



Tras la primera guerra mundial desapareció como organización y fue en 1921 cuando la Société Centrale Canine de France y la Société Royale Saint-Hubert decidieron volver a crear la F.C.I. Sus estatutos fueron aprobados el 10 de abril de 1921 y el 5 de marzo de 1968, la FCI consiguió personalidad jurídica.

Actualmente todos los países miembros poseen sus respectivas sociedades caninas, las cuales dependen de la central de Bélgica. Todas las sociedades caninas son responsables de llevar el control de sus razas autóctonas, su libro de orígenes donde se llevará el censo de los canes inscritos y de formar a sus jueces con los requisitos que crean oportunos.

La sociedad canina española es conocida por su nombre abreviado de la REAL SOCIEDAD CANINA ESPAÑOLA (RSCE).Fue creada el 27 de junio de 1911, legalmente constituida el 12 de julio de 1911 y se le concede el título de “Real” por S. M. El Rey D. Alfonso XIII el 1 de diciembre de 1911. Un año después de constituirse la RSCE se unió como miembro de pleno derecho a la FCI. En la actualidad es una de las caninas a nivel mundial con mayor reconocimiento y los jueces españoles de los más prestigiosos, por su buen hacer y conocimientos, y más solicitados para juzgar a lo largo y ancho de Europa, América, Asia, África y Oceanía.


Para terminar permítanme, abusando de su amabilidad y paciencia, contarles una leyenda nativa norteamericana que explicaba el origen de la relación del hombre y el perro.


Cuentan que al principio de los tiempos, tanto hombres como animales vivían en paz y armonía. No había ningún problema con el leguaje puesto que todos se entendían en aquel entonces. El “Gran Espíritu” concedió a cada cual un don. A unos seres les dio fuerza, a otros, velocidad, otros poseían una visión excepcional o la capacidad de mantenerse por el aire o surcar las aguas. Así fue concediendo capacidades para que pudieran hacer buen uso de ellas y vivir mejor según su especie. Al hombre le concedió el ingenio. Éste en vez de usarlo para hacer el bien, utilizó su inteligencia y raciocinio para cometer maldades y abusar de los otros animales. Todos los animales fueron a quejarse a la deidad y una vez el “Gran Espíritu” hubo comprobado que todo lo reclamado era cierto, muy a su pesar, se dispuso a castigar al hombre por su mal comportamiento. Decidió que ya que no apreciaba el vivir con los otros seres creados sería separado de ellos para siempre. Levantando su mano hacia los cielos golpeó la tierra con tal fuerza que la quebró con una grieta invisible pero muy profunda. El abismo que se hacía cada vez mayor dejaba claro que jamás podrían volver a estar juntos animales y hombres puesto que el hombre estaba solo a un lado y el resto de animales al otro. Antes de que la grieta fuera insalvable, el único animal que se apiadó del hombre al ver su desdicha y estar realmente arrepentido fue el perro. Dando un salto se colocó junto al hombre y la grieta se termino de abrir para no volver a juntarse jamás. De ahí que el perro nos ayude a estar en comunicación con la naturaleza y nos recuerda el ser que un día fuimos. Es precisamente por esto que el perro es el que nos hace ser mejores personas.




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